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Receta para un viejo enfermo de amor

Vicente Herrera Márquez

Llegué temprano, con exámenes, temores y esperanzas a la consulta del doctor.
Saludos cordiales, prácticamente de amigos de muchos años.
Mientras conversábamos de las demandas de los estudiantes,
del alza del dólar, de los políticos, de las encuestas, de los limites con Bolivia
y del avión que cayó en el mar de Juan Fernández truncando la vida de gente querida,
el doctor leía los resultados de exámenes que yo había traído y escribía, su teclado conocía de punta a cabo mi vida.
Me miró, por sobre sus anteojos, con su seriedad acostumbrada y comenzó diciendo:
Para el tiempo que te queda… te voy a dar la mejor receta, pues, estimo que el tiempo que te queda… no es poco.
Tus índices y resultados dicen que estás bien y podrías estar mejor.
El corazón funciona excelente, quedan solo trazas del infarto.
El hígado, el páncreas, el estómago, el colon y los riñones, con tus años de placeres y sinsabores, mejor no podrían estar.
Tus músculos, tus huesos, tus articulaciones y ligamentos funcionan muy bien.
¿Qué?
¿Qué dices? ¿Cuál es tu pregunta? ¿Qué órgano?
Aaaaah, entiendo, eso dímelo tú, pues todo me dice que debiera funcionar muy bien,
es posible que recorra más lento el camino, pero siempre sabrá llegar, acuérdate que siempre te regalo muestras médicas de esas pastillitas milagrosas y si no las farmacias tienen de todas las marcas.
Eso sí, es mejor si dejes las grasas, el vino tinto tómalo, pero moderado.
Controla muy bien la sal y el azúcar, en lugar de ron o martinis bebe bastante agua
y veras como te querrán los hijos, los nietos, los buenos amigos y las amigas también.

Vamos a la receta para que vivas muchos años más.
Primero sube a la balanza y dime cuanto pesas y cuanto mides ¿Cuánto?
Ochenta kilos doctor y un metro setenta y cinco, hasta aquí no he perdido centímetros.
Tienes que bajar algunos kilos.
¿Cintura o talla del pantalón?
Cuarenta y seis, cuarenta y ocho doctor.
¿Cuello de camisa?
Cuarenta y dos y medio doctor
¿Numero de calzado?
Cuarenta y tres señor.
¿Largo?
¿……………..?
¿Largo de qué señor?
Largo de mangas de la camisa hombre.
¡Aaaaaaaaahh! de las mangas pregunta usted, largas en invierno, cortas en verano doctor.
¿Para qué tantos datos doctor, nunca un médico me había preguntado esto o ahora también se dedica a sastre o es para la confección del ataúd?
Pues, te los pregunto porque según los resultados muy buenos de tus exámenes, más todo esto que pregunto y además otras consideraciones profesionales…podré confeccionar la receta, la cual está casi lista, ahora la firmo y….
No me recete remedios muy caros, usted sabe que la pensión no es mucha
y hay que hacerla alcanzar para comer, vestirse, pagar el arriendo del departamento
la luz, el agua, el gas, el teléfono e internet y además dejar algo por si acaso…
¿Por si acaso?
Por si acaso se presenta una oportunidad, que no se debe dejar pasar… Doctor
No te preocupes hombre, ni caros ni baratos, no te voy a recetar remedios.
¿Cómo no me recetará remedios? ¿Entonces no estoy tan bien y no vale la pena gastar?
No hombre si estás muy, muy muy bien, toma tu receta y no la leas hasta que estés en la calle.
Que te vaya muy bien, ante cualquier malestar ven a verme, sabes que eres mi paciente preferido.
Un apretón de manos y hasta cuando sea necesario.
Crucé pasillos y puertas corriendo, ya en la calle leí aquel papel.
Con letras en negrita de color rojo tipo Lucida Calligraphy decía:
¡¡¡Busca, encuentra, conoce y enamora a una linda mujer rubia!!!
Por eso con la misma letra pero mayúsculas y color verde, yo escribo este aviso:
Que muy claro dice aquello que me recetó el doctor

¡¡¡BUSCO UNA HERMOSA MUJER RUBIA!!!
Y además agrego algo que no puso el doctor: Rubia de cualquier tipo.

Esta es mi dirección:
vicenterrera@gmail.com
 

enero 2012

Incluido en libro: Crónicas al Viento
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