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Hazme Indio Vicente Herrera Márquez
Para ti amiga de piel morena que, siendo aún niños, una noche me permitiste acurrucarme entre tus senos y me abrigaste con tu piel, mientras el Kóshkil nos brindaba su canción.
Mujer de la tierra madre, trasplantada a la ciudad, haz esta noche nuestra y muéstrame mi nación. Con tu voz contaminada de palabras raras y modismos sosos, que no dicen nada, canta una rogativa al tiempo y pide: no falte el pan. Con tu vista perdida en horizontes de cemento frío llena mis ojos con campos verdes y ríos limpios. Con tus oídos heridos por el estruendo de la ciudad, trae a los míos el murmullo suave del viento sur, del arroyo el canto, y el trino claro de algún zorzal. Con tu pelo largo y negro, negro como el carbón, enreda la luz del cuarto y traza figuras en el dosel. Con tus manos pródigas, ajadas por subsistir, recorre mi cuerpo ansioso y con rabia hazlo latir como si fuera la piel tirante de tu cultrún. Tiñe de piel morena, las sábanas de mi cama. Vibra tu cuerpo arisco, y agita tu pecho ardiente. En cáliz de greda dame a beber el vino áspero y tinto, que brota ardiente del fondo de tus entrañas. Para que caliente y ebrio, liberado de los prejuicios, sin vergüenza , sin estigmas ni miedo, libere al indio, que disfrazado con piel mas clara y otro apellido, toda la vida llevé escondido dentro de mi.
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