Gracias al
computador, a Internet y a las letras
Vicente
Herrera Márquez
Pienso en años pasados, pienso que siempre estuvo en mí el deseo de
escribir, el ansia de usar las letras aprendidas de niñez en algo más
sublime que la comunicación en el ámbito laboral y en el medio
cotidiano. Hace tres años me puse a escribir tratando de reinventar el
tiempo del tiempo y ocuparlo en tejer poemas e hilar historias con esas
“Benditas letras de amor” como las llama una querida poetisa amiga del
alma.
Es cierto, benditas letras, ustedes han traído a mi vida momentos
inolvidables y rebosantes de fragancias lejanas, de caricias ansiosas,
de susurros solitarios y de mas amor por las letras y sobre todo ganas
de vivir y vivir en plenitud, aunque esa plenitud tan solo se logre en
un plano virtual, pero sin desechar de que algún día no muy lejano se
transforme en realidad. Es cierto que para ello el camino no es fácil,
hay que soltar amarras, hay que desafiar convencionalismos, hay que
navegar contra la fuerza del viento y sobre todo hay que liberarse de
los miedos internos que dominan nuestras ansias de transformar sueños en
realidad y el temor natural de perder.
Bendito también es ese medio moderno que entretejió y pavimentó esa
enmarañada red de carreteras virtuales que nos transportan en instantes
a los lugares y parajes mas alejados y donde sin este medio nunca
habríamos llegado. Computación e Internet, vehículo y carretera que nos
permite movernos en el mundo cibernético. Si no hubiera sido por ellos
yo nunca habría escrito poemas y cuentos, nadie habría conocido mis
inquietudes y nadie en el mundo habría dado unos minutos de su vida para
establecer comunicación conmigo…
Las letras, la pantalla e Internet me brindan la posibilidad de soñar y
sueño que soy parte de otros sueños. De sueños lejanos en los que es
posible que yo sea parte de ellos.
Quiero creer que soy yo y me dejo llevar en el ensueño y juntos
recorremos extensos caminos exóticos saboreando los placeres que se nos
brindan pródigos y placenteros.
Benditas letras que me permiten soñar y me permiten llegar a creer que
soy yo quien te acompaña en tus sueños.

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