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Con Dios y con El Diablo
Vicente Herrera Márquez
Mañana temprano despertaré,
una ducha fría para espantar el sueño y desafiar al día.
Tomaré los mates que hace tiempo me quitó el café,
encenderé ese cigarrillo que por un infarto me prohibió el
doctor,
con un beso y un hasta luego me despediré de mi
amante Soledad
y saldré dispuesto a pelearle al día y si puedo a matar el
sol.
Invitaré al Señor Dios y al Señor Diablo a caminar y correr
por tierra y asfalto,
para mostrarles como es el mundo, como es la vida, como es
el hombre, como es todo
y que vean como se nace, como se estudia, como se trabaja,
como se lucha,
como se miente, como se roba, como se muere y como se mata
para vivir.
Para que escuchen ese murmullo que brota de la opresión
y poco a poco va creciendo hasta transformarse en trueno de
libertad.
Para que vean a esos profesionales titulados de políticos y
representantes,
que por unos votos y algunos pesos nada les cuesta ponerse
el traje de camaleón.
Para que conozcan a esos señores de enormes autos y
chequeras cargadas de ceros,
que altivos van por la vida siempre mirando por encima de
los demás.
Para que sepan de los Consorcios, Grandes Empresas y Bancos,
con arcas llenas,
que con leyes, ofertas, contratos y letra chica engañan al
pobre pueblo.
Para que aprendan como el Dios Hombre y el Diablo Dinero
manejan el mundo,
amparados en doctrinas, estatutos, falsas promesas, libre
mercado y globalización
Para que conozcan a falsos profetas que predican resignación
y viajan en propio jet.
Para que compartan con seudos defensores de la naturaleza que
lucran con idealismos.
Para que se vistan y abriguen con los harapos de los
mendigos.
Para que llenen sus platos y se harten con el hambre de los
abandonados.
Para que beban el vino amargo de los enfermos carentes de
previsión.
Para que sientan el dolor de los inmigrantes y la rabia
escondida de los marginados.
Para que se den cuenta que Dios y Diablo son solo testigos
creados a imagen nuestra,
para que los pocos que tienen y
los muchos que no, hagan más llevadera la situación;
y para que se
pregunten si los dos son productos negociables
de los muchos o los pocos.
Para que piensen que para salvar este mundo no son
necesarios dioses, diablos ni falsos profetas.
Para seguir se requiere de hombres y mujeres de buena
voluntad dispuestos a trabajar.
Sí, solo trabajar, por ti, por mí, por los demás, por los
que estamos y los que vendrán,
Por los que viven y los que mueren, incluso por
esos mismos dioses,
diablos y falsos salvadores.
Mañana temprano despertaré,
mañana temprano saldré a la calle,
mañana temprano al Señor Dios y al Señor Diablo
por la mansión de cada uno pasaré a buscar.
Para mostrarles el mundo y la vida
Y entre todos discutir el hoy, el mañana, el acaso, el
quizás y el por si acaso.
Mañana temprano invocaré a Cristo, también a Mahoma,
seré
un poco de Gandhi, seré algo de Luther King, hablaré de Teresa…
Pero esta noche… pero esta noche es seguro que alguien me
matará.
Incluido en libro: La saga de los vientos
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