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Centella otoñal
Un pequeño relato
Vicente Herrera Márquez
Lunes 26 de marzo 2007, hace frío, el cielo está cubierto de gris con
nubes propias de la época.
Santiago de Chile, mi ciudad, ya hace un rato que despertó y se mueve un
poco aletargada por la resaca del domingo, por el aire fresco de la
mañana y por los primeros síntomas del otoño que comienza.
Yo también amanecí con los mismos malestares, un poco de resaca
dominguera y los primeros síntomas de un resfrío otoñal.
Le convido energía eléctrica a mi compañero computador mientras tomo una
taza de café.
La pantalla me muestra la página de un periódico que habla de los
resultados del fútbol del domingo y de los problemas del nuevo sistema
de transporte urbano de la ciudad, el famoso Transantiago.
De repente en la parte inferior de la pagina que leo aparece una pequeña
ventana iluminada, doy un salto en mi silla y no puedo evitar lanzar una
exclamación se sorpresa pero a la vez de alegría, allí en recuadro
brillante aparece escrito un nombre que hace tiempo no veía en mi
pantalla pero que si esta grabado en mis retinas, en mi mente y en mi
piel, mi ritmo se aceleró, corrí a buscar otro café…
A los dos minutos se apagó la ventanita y el nombre desapareció, trate
de tomar la taza de café y ésta resbaló de mis manos temblorosas,
derramando el negro líquido sobre el escritorio y el teclado.
Pasaron tres minutos y nuevamente se encendió la ventanita y el nombre
de mis sueños otra vez apareció, fue un chispazo, en treinta segundos se
esfumó y no volvió a aparecer ¿habrá sido por el café que derramé en el
teclado?
Como centella dos veces esa luz cruzó por mi pantalla, inconciente trate
de alcanzarla y atraparla. Ilusionado pensé que esa luz insinuaba una
intención, que era el guiño de unos ojos o la invitación de una mirada.
Luego ya calmado y con otro café en la mano pensé que quizás solo pasaba
sin mirar y había llegado por casualidad explorando otro sendero o
buscando otro destino que la trajo por un camino equivocado.
Iluso de mi, creí que talvez querría hablar conmigo.
¿O habrá sido una alucinación mas, otra de las tantas, que tengo cada
día, con ese nombre y esa imagen que hace tiempo no aparece en mi
pantalla?
Incluido en libro:
La Novia del Viento
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