Páginas al viento

 

Al vino le gusta hablar

Vicente Herrera Márquez

Tomo un sorbo de vino y me dan ganas de hablar, hablar de esto y de lo otro, hablar de ayer y mañana, del partido de fútbol, de la reina de belleza, del político de turno, de Dios, del Diablo, la vida, la muerte o del buen vino y las buenas minas. Hablar de tantas cosas, si hasta ganas de hablar de amor me dan, miro a mi alrededor buscando interlocutor o interlocutora, según lo que quiera tratar, y no hay con quien hablar.
Unos no quieren, no les gusta conversar. Otros quieren conversar y no saben de que hablar. Muchos quieren y saben pero por algo no pueden y se abstienen de decir.
Parece que la mayoría esta por vivir callado o mirar televisión. Otros en vez de hablar andan rompiendo vidrieras y hay otros que por hablar les puede costar caro y por ello prefieren callar. Entonces ¿Dónde estamos? Nadie quiere hablar.
¡Y yo queriendo hablar!, claro que es por el vino, termino esta botella, me voy a dormir y mañana soy otro igual y lo mas probable es que no quiera conversar.



 

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